Antes de leer los ejemplos conviene dejar claros algunos puntos. Nada de lo que sigue describe clientes, obras ni resultados reales.
Qué es un escenario ilustrativo
Cuando hablamos de un monoambiente con cocina integrada y balcón, estamos armando una situación de ejemplo para mostrar cómo se usan las planillas, las fichas de materiales y las paletas. No es la casa de nadie en particular, ni un trabajo entregado, ni una recomendación cerrada. Es una forma de ordenar el método en un caso concreto.
El cuaderno acompaña, no reemplaza
Las guías sirven para anotar medidas, comparar pino, melamina y terciado, o probar una paleta en la pared del balcón. La decisión final sigue siendo tuya y depende de tu presupuesto, tu tiempo y cómo vivís el espacio. Ninguna planilla resuelve eso por vos.
Sin plazos ni resultados prometidos
No atribuimos a los ejemplos transformaciones, tiempos de obra ni mejoras medibles. Los pasos que aparecen son un orden posible de trabajo, no un cronograma. Cada casa avanza a su ritmo y eso no es un problema del método.
Sobre materiales y textiles
Las fichas comparan características generales de uso doméstico: peso, resistencia, mantenimiento. No son especificaciones técnicas de un proveedor ni garantías de durabilidad. Lo mismo vale para las fundas, mantas livianas y almohadones: se eligen al final, cuando el orden del ambiente ya está claro.
Si algo de lo que leés acá no coincide con tu situación, tomalo como punto de partida y ajustalo. El cuaderno está pensado para eso: para que puedas discutir, tachar y volver a medir sin culpa.